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Los propietarios de una vivienda vacía pierden al año más de 2.200 euros



En España, durante los primeros años de este siglo, se potenció la construcción de viviendas, como medida para fortalecer la economía, tras la crisis de 1993 a 1997. Durante varios años, las grúas se convirtieron en un elemento más del paisaje a lo largo y ancho de nuestro país, hasta el conocido estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. Durante este tiempo, cada año se iniciaban de media la construcción de 600.000 viviendas.

 

 

Ahora, España dispone de un parque inmobiliario compuesto por más de 25 millones de viviendas, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). De todas ellas, alrededor de tres millones y medio no poseen un ocupante que las habite. Un dato que tiene gran relevancia en las grandes ciudades, ya que estas cuentan con más de un millón de inmuebles vacíos.

Aunque la falsa creencia dice que no, una vivienda vacía tiene numerosos costes que en la mayoría de las ocasiones pasan inadvertidos. Los costes fijos que tiene que soportar una vivienda están presentes siempre, ya que, aunque esté deshabitada hay que seguir haciendo frente a diferentes pagos como los impuestos, los costes mínimos de los suministros, la comunidad de vecinos o el seguro de hogar. Todos estos conceptos suman de media más de 2.200 euros al año.

En los últimos años el mercado inmobiliario del alquiler ha vivido una expansión que, a día de hoy, parece no haber tocado fin. A pesar de ello, aún son muchos los propietarios que tienen dudas a la hora arrendar el inmueble que tienen vacío. La principal preocupación de la mayoría de ellos es que le dejen de pagar las rentas del alquiler. Un problema que produce unos inconvenientes mayores que los gastos que genera un inmueble deshabitado. Un razonamiento que a priori puede parecer lógico, ya que los índices de morosidad se han ido incrementando conforme han pasado los años. Los impagos en el alquiler crecieron un 3,96% durante el año 2017, según el último Estudio FIM sobre Morosidad en Arrendamientos Urbanos.

Evitar los posibles casos de morosidad está en la mano de todos. Para conseguirlo hay que tomar las medidas preventivas suficientes que permitan conocer el tipo de inquilino que se ha interesado por un inmueble. A día de hoy, tanto profesionales inmobiliarios como particulares, disponen de diferentes herramientas que aportan los datos objetivos necesarios para poder tomar una decisión fundamentada.

Fichero de Inquilinos Morosos, entre los distintos servicios de los que dispone, cuenta con una novedosa herramienta: FIM Score. Esta proporciona un completo informe con la información suficiente para poder conocer al candidato a inquilino. Entre los datos más relevantes destacan: los antecedentes con los que cuenta el arrendatario, un perfil de riesgo con el que cerciorarse del grado de posibilidad de impago o la calificación general de la operación.

No te lo pienses más y empieza a disfrutar de la rentabilidad que ofrece esa vivienda que tienes vacía desde hace años.





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